El Libro

- Usted padece Esclerosis lateral amiotrófica - ELA

¿Qué es lo que sucede a partir de ese momento? ¿Qué a partir de ese instante terrible en el que el médico pronuncia esa terrible sentencia? ¿De esa “losa” que aplasta el ánimo y que “cierra” toda una vida? ¿Qué me espera a partir de ahora? ¿Qué de mis hijos, de mi mujer, de mi trabajo…? ¿Futuro? ¿Mi pasado…?

esclerosis lateral amiotrófica principio

Esas y otras preguntas son las que pasaron por la mente de Jesús en ese segundo cruel que cercenaba ilusiones, que quebraba sueños vestidos de proyectos; planes que ahora quedaban en nada…, o eso parecía al menos.

Jesús era y es un gran médico. Anestesista dedicado a paliar el dolor de los más necesitados en su Unidad del Dolor: de los menesterosos, de los dolientes. Encargado de aliviar con sus tratamientos sus aquejados cuerpos y con su sonrisa y su cariño sus lastradas almas. Era un verdadero “Ángel con bata blanca”, siempre dispuesto, siempre con esa palabra de sosiego, ese gesto de humanidad, esa mano que apretaba la mano del enfermo y que escuchaba, que entendía que el remedio del dolor pasa por la esperanza, por esa frase de aliento sentado al borde de la cama, por el consuelo de sus familia, por una tierna mirada de seguridad ante la desesperación…

Pero…, un buen día…, le tocó a él.

Había que abandonar la “gran carretera”, esa vía ruidosa en la que “vivimos” nuestro día a día, siempre trabajando, con proyectos, arropados por la incesante prisa por llegar pronto a ningún sitio, correr por correr, buscando sin buscar, encontrando y perdiendo, perdiendo y encontrando, idolatrando iconos sin pedestal, huyendo…

Ahora tocaba desviarse de la gran carretera a un pequeño y modesto caminito. Ya no más bullicio, no más premura, no más angustia… Se cerró la agenda.

el camino de la esclerosis lateral amiotrófica

 

Este caminito era humilde, sencillo, sin prisas, sin hitos kilométricos. Había que vivir con una enfermedad -la esclerosis lateral amiotrófica-, con su día a día, sus meras rutinas, haciendo importante lo antes intrascendente, con un nuevo oficio: el de ser un buen enfermo.

Postrado en su sillón Jesús nos da una impresionante lección de cómo aferrarse a la vida, de cómo vivir y disfrutar una existencia plena y colmada de pequeños pero graves momentos: una charla, una sonrisa, una caricia de su hijo Jesusete, jugar a los “click” con su hija María, un beso de su mujer, una cena con sus hermanos…

Así, andando este nuevo oficio –compartido con el de ser un buen padre de familia-, Jesús nos observa desde su quietud y nos enseña con su tierno y vigoroso ejemplo y, siempre, siempre, con una maravillosa y tierna sonrisa.

Es un “Ángel blanco” (ahora nos atiende desde su corazón ya sin su bata), que quiere compartir su camino y que escribe su historia para revelarnos su secreto: que por fin, tras toda una vida de estudio y trabajo, de prisas y constantes guardias, de entrega a un sinfín de tareas, de alcanzar metas frustradas nada más cruzar la línea de llegada con otras metas lejanas, de la carencia constante de tiempo, de no poder parar, de…; por fin, gracias a  la esclerosis lateral amiotrófica, ha encontrado sentido a su vida y ahora sí, ahora VIVE.

Un segundo “regate”.

Este libro es para sus hijos.

Copyright © EL Ángel Blanco - Esclerosis Lateral Amiotrófica